Clima y ambiente

Súper El Niño y riesgo de avalanchas complican el inicio de temporada en el Aconcagua

El fenómeno climático extremo genera récord de nieve y manto inestable en la cordillera, elevando el peligro de avalanchas en los valles de aproximación al techo de América. Las autoridades monitorean en tiempo real para definir cuándo se podrá acceder con seguridad.

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Lago turquesa con picos nevados de la cordillera patagónica reflejados en el agua
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El inicio de la temporada de ascensos al Aconcagua, el pico más alto de América, se presenta este año con desafíos excepcionales. La combinación de un Súper El Niño y una inestabilidad geotécnica en las zonas de menor altitud eleva significativamente el riesgo de avalanchas en los valles de aproximación.

Según información de autoridades del Parque Provincial Aconcagua, la acumulación de nieve supera los valores habituales y las capas superiores del manto nival permanecen inestables. Esto genera condiciones propicias para avalanchas de placa, donde una capa compacta se desliza sobre una base más débil, especialmente en pendientes superiores a 30 grados.

El fenómeno conocido como Súper El Niño, clasificado como tal por la Organización Meteorológica Mundial, ha incrementado las precipitaciones sobre la Cordillera de los Andes a través de ríos atmosféricos que transportan gran cantidad de humedad desde el Océano Pacífico. Estos eventos explican la mayor frecuencia de nevadas intensas que no han permitido una consolidación adecuada del manto.

Durante la primavera, frentes fríos mantuvieron temperaturas bajo cero incluso en altitudes relativamente bajas, impidiendo que la nieve se asentara de forma segura. Investigadores del IANIGLA y del Conicet coinciden en que la transición térmica representa el mayor peligro: picos de temperatura o alta radiación solar pueden desestabilizar rápidamente las pendientes y generar avalanchas o deslizamientos.

Maximiliano Viale, investigador del IANIGLA, explicó que El Niño aumenta la llegada de estos ríos atmosféricos a los Andes Centrales, lo que eleva directamente la probabilidad de eventos de avalancha. Ezequiel Toum, experto en hidrología del Conicet, señaló que la cantidad de nieve acumulada supera los promedios de la última década, pero el manto sigue siendo inestable y requiere monitoreo constante.

Estas condiciones no solo representan un desafío para los alpinistas que planean conquistar la cima. También afectan a la flora y fauna local, que deben adaptarse a un entorno con mayor humedad y variaciones térmicas abruptas. Los cambios en el manto nival pueden modificar patrones de vegetación y disponibilidad de agua para especies nativas.

Las autoridades del parque realizarán evaluaciones regulares basadas en mediciones en tiempo real. Las operaciones de seguridad podrían demorarse hasta que las condiciones del manto nival se equilibren. Los escaladores deben prepararse para cambios meteorológicos rápidos y seguir estrictamente las recomendaciones y posibles restricciones de acceso.

La situación en el Aconcagua es un ejemplo claro de cómo el cambio climático y sus fenómenos extremos reconfiguran los ecosistemas de montaña en la Argentina. La región andina seguirá bajo vigilancia para proteger tanto a los visitantes como el frágil ambiente de altura.

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