Ecuador incauta 32 iguanas marinas de Galápagos en intento de tráfico ilegal
Una ciudadana rusa fue detenida en el aeropuerto de Quito con 32 ejemplares de esta especie endémica única en el mundo. El caso resalta los riesgos del tráfico de fauna silvestre en uno de los ecosistemas más protegidos del planeta.
La justicia ecuatoriana ordenó la prisión preventiva para una mujer rusa que intentó sacar del país 32 iguanas marinas, una especie emblemática y estrictamente protegida de las islas Galápagos. El decomiso ocurrió este sábado en el aeropuerto internacional de Quito y fue informado por la Fiscalía General del Estado.
Las iguanas marinas (Amblyrhynchus cristatus) son el único lagarto del mundo que se alimenta en el mar. Su distribución se limita exclusivamente al archipiélago ecuatoriano, donde han desarrollado adaptaciones únicas como glándulas nasales para eliminar el exceso de sal y una cola comprimida que les permite nadar con eficiencia. Verlas buceando entre olas o descansando sobre rocas volcánicas es uno de los espectáculos más asombrosos de Galápagos.
Según el reporte oficial, la detenida llevaba los animales ocultos en su equipaje con destino internacional. Las autoridades actuaron rápidamente gracias a controles de rutina y al entrenamiento de personal aeroportuario en detección de fauna silvestre. Las iguanas fueron decomisadas y trasladadas a un centro de rescate especializado para su evaluación veterinaria y posterior reinserción.
Este caso no es aislado. Las islas Galápagos siguen siendo blanco de traficantes que buscan vender ejemplares exóticos en el mercado negro internacional, donde una sola iguana marina puede alcanzar precios elevados entre coleccionistas inescrupulosos. El tráfico ilegal representa una de las principales amenazas para especies que, por su endemismo extremo, tienen poblaciones naturalmente pequeñas y vulnerables a cualquier extracción.
La Fiscalía General del Estado de Ecuador procesa a la mujer por presunto delito contra la flora y fauna silvestres, figura que contempla penas de uno a tres años de prisión, aunque pueden agravarse según la cantidad de individuos y el daño causado. La prisión preventiva fue dictada para evitar el riesgo de fuga, dada la nacionalidad extranjera de la imputada.
Desde el punto de vista biológico, cada individuo sustraído afecta la dinámica poblacional local. Aunque las iguanas marinas no están catalogadas como en peligro crítico, su recuperación es lenta: las hembras ponen pocos huevos por temporada y las crías enfrentan alta mortalidad por depredadores introducidos como gatos y ratas. Por eso, cualquier extracción ilegal se considera un golpe significativo para la conservación.
El incidente refuerza la importancia de los controles en aeropuertos y puertos del país. Ecuador ha fortalecido en los últimos años la capacitación de agentes de policía y aduaneros en identificación de especies protegidas, especialmente aquellas incluidas en el Apéndice I del Convenio CITES, que prohíbe su comercio internacional.
Las iguanas decomisadas serán devueltas a su hábitat natural una vez que los veterinarios confirmen que se encuentran en condiciones adecuadas. Mientras tanto, permanecen bajo cuidado especializado, recibiendo alimentación y monitoreo de salud. Su historia sirve como recordatorio de que la belleza y la rareza de la fauna silvestre también la convierten en objetivo de la codicia humana.
Fuente: EFE Verde
El caso vuelve a poner en la agenda pública la necesidad de mayor conciencia global sobre el impacto del tráfico de especies. Cada iguana marina que no regresa a las Galápagos representa una pérdida irreemplazable para un ecosistema que inspiró a Darwin y que sigue siendo laboratorio vivo de la evolución.