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Una belleza estandarizada por la televisión que muestra modelos y vedettes sumamente delgadas o con prominentes pechos y glúteos que imponen un estereotipo al que muchas mujeres quieren llegar. Incluso en los últimos años se ha demostrado que también los hombres, ahora denominados “metrosexuales” se han vuelto muchos más obsecuentes con su figura física y estética dejando de lado las consecuencias del qué dirán a la hora de ingresar en un salón de belleza o spa. Muchas personas creen que la belleza, y especialmente la delgadez, ayudaría a conseguir mejores trabajos, más amigos o mayores logros. Afortunadamente esto no ocurre en la mayoría de los casos, pero es cierto que a la hora de buscar trabajo, la presencia es fundamental y para algunas empresas, excluyente, aunque tal vez intelectualmente la persona con mejores medidas resulte menos eficaz. Quizá ésta sea una de las razones por las cuales los argentinos saben lidiar con el ranking de países donde se realiza la mayor cantidad de operaciones anuales. Según un relevamiento realizado hace algunos años en que se asevera que de siete millones de cirugías estéticas que se realizaron en el mundo 6% de ellas, fueron en Argentina. Este porcentaje nos ubica en el quinto puesto mundial, con relación al porcentaje por habitante, junto con Brasil.
Panza chata Para el Dr. Gustavo Sandiano, especialista recertificado en cirugía plástica en el un país donde hay mucha presión social y cultural sobre un cuerpo perfecto, aduce: “Las mujeres quieren verse como las de la televisión. En cierta forma sienten como una competencia, quieren verse como ellas, las estimulan a cuidar sus cuerpos a pesar del paso del tiempo”. Entre los procedimientos o cirugías más solicitados en su consultorio, el Dr. Sandiano afirma que lo más pedido son los tratamientos combinados que van desde la electroestiumulación, hasta la ultracavitación o la radiofrecuencia utilizados básicamente para poder llevar a la práctica una lipoaspiración no tradicional. Gracias a los avances de la tecnología médica, las cirugías no invasivas son una alternativa para que los pacientes eviten pasar por situaciones de temor al quirófano o a la anestesia. Él también es ex-presidente de la Sociedad Rosarina de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva y coincide con la visión de que en los últimos años se han incrementado los pacientes masculinos ya que al igual que las mujeres quieren verse bien. En los hombres la principal problemática que los afecta es la caída del cabello. Aunque para ello deban desembolsar alrededor de 8.500 pesos como mínimo, igual se someten a una cirugía que implica cortar parte del cuero cabelludo para colocar de raíz cada pelo en la parte donde ya no crecen. Aunque no faltan los que se lipoaspiran las tetillas, se sacan la papada, las bolsas de los ojos y se hacen, como las mujeres, un lifting de cara y cuello por siete mil pesos.
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