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Luego de conocerse los resultados provisorios de las elecciones en nuestra provincia, se inicia la segunda etapa eleccionaria. Lo primero que tenemos que rescatar es el nuevo sistema de Boleta Única, que realmente fue todo un éxito y mejoró sin dudas la calidad institucional. Pero sobre esto podemos llevar adelante un análisis un poco más fino. Unos de los errores más palpables, pero que no hizo a la cuestión principal, fue que teniendo varios boxes, en muchas mesas se utilizaba una o dos. Era porque la única o único que podían entregar las boletas era el presidente o presidenta de mesa. Esto habría que tratar de mejorarlo, para acelerar el proceso. Otra dificultad fue el conteo de los votos. Es muy lento y debería ser mucho más rápido ya que las diferentes categorías estarían todas juntas. Las autoridades de mesas pueden contar con mayor exactitud y velocidad que en el sistema anterior. Y pasando a las elecciones propiamente dichas, las determinaciones que tomaron los electores en la provincia tienen su explicación. Primero, la sociedad no quiso cambiar de gestores dentro del Frente Progresista. Es decir siguió con el slogan El Cambio Continua. No quiso probar nuevas opciones y plebiscitó la actual conducción del gobernador Hermes Binner. De manera tal que puesta la “mochila“ al hombro, el candidato del primer mandatario provincial, Antonio Bonfatti, que cuando empezó la campaña no medía más de 7 puntos, logró imponerse a su rival dentro de la interna, el senador Rubén Giustiniani, quien para ese entonces decía que el único candidato que media más de dos puntos era él. Y no era mentira, porque fue cierto, evidentemente era su techo. En cambio, el delfín de Binner era su piso. Pero asimismo era inevitable que con la fuerza y los resultados posteriores entre el gobernador y el Intendente de Rosario como propulsores de esta candidatura, la diferencia fuera mucho más ventajosa para quienes gobiernan que para los que deseaban ocupar su lugar en el gobierno del 2012. La sociedad no quiere cambios. Necesita confiar en quienes vienen conduciendo un proceso que, evidentemente, no es malo para un sector importante de la sociedad santafesina. Nosotros lo anticipamos en el Semanario del sábado 5 de marzo donde titulábamos ¿Qué pasará en el Frente Progresista? En esa oportunidad decíamos “que indudablemente quien tiene las mayores posibilidades de representar el Frente Progresista es el Ministro de Gobierno, Antonio Bonfatti”. Si bien era cierto que quienes competían con Bonfatti, eran dos pesos pesados dentro del Frente Progresista como el Intendente de la ciudad de Santa Fe, Mario Barletta y el senador Giustiniani, la gestión administrativa del Ministro de Gobierno fue un valor agregado en su campaña. El radicalismo es como si recién estaría comenzando a crecer después de los últimos desastres que produjeron como gestores no sólo en nuestra provincia y en la Nación. La sociedad todavía no le tiene la confianza necesaria para producir un cambio cualitativo como para ser poder. Barletta hizo una buena elección pero no fue lo suficiente para hacer ganar a su partido y quedarse con la candidatura a gobernador del Frente. Es un bien referente, pero lamentablemente dejará de ser cuando a fin de año se vaya de la ciudad de Santa Fe como alcalde de la capital. Es evidente, que el socialismo, continuará gobernando la provincia, sobre la base de que quienes deben decidir los ganadores de esta nueva elección, no deberían cambiar su opinión y volverán a confiar en la gestión del Frente Progresista Cívico y Social. Ya este Frente tiene su candidato. Ahora bien, ¿el Radicalismo apoyará esta decisión? No importa que digan sus dirigentes, porque si nos llevamos por ello, algunos distinguidos funcionarios dijeron “Si ganan los socialistas, nosotros no los vamos a votar”. Pero por desgracia o suerte de quienes deben ser elegidos, los votantes no se dejan llevar por sus dirigentes. Hoy las decisiones la toman los ciudadanos. Quienes votaron a los socialistas, seguirán haciéndolos, son votos propios, los de Bonfatti, Binner, Lifschitz, Giustiniani no van a variar. Los votos de Barletta no son todos exclusivamente del propio Intendente, son de muchos independientes también. ¿A quienes irían esos sufragios, a los kirchneristas? Absolutamente no, al peronismo, de ninguna manera, al PRO, tampoco. A lo mejor algunos votarán al Frente Progresista aunque sea sin el acuerdo de sus dirigentes. Porque este es el espacio que construyeron y no lo van a desaprovechar. En cambio, no podría ser igual en el caso del Frente para Todos. (PJ). Porque ganó el menos pensado. A pesar de las encuestas, nadie votaba a Rossi, sin embargo logró un triunfo importante. Todos coincidían que con la Boleta Única las estructuras no importaban, sin embargo no fue así. En algunos casos, esa estructura fue muy valiosa. El caso de Rossi lo demostró de una manera muy efectiva. Además conocía por lo menos de mentas como se manejaban las internas justicialistas en otras oportunidades. En otras décadas, el PJ tenía sus dificultades porque había varios “cacique” y en las internas partidarias ganaba el más vivo y no el más capacitado. Cuando existían dos listas dentro de las internas, el oficialismo o el que más poder tenía o más estructura, apoyaba , operaba y alentaba a la construcción de una tercera lista a los efectos de dividir a la oposición justicialista. Esto derivaba en el triunfo de la primera lista oficialista. En este caso, Rossi vislumbro que debía “dividir para reinar”. Y así lo hizo y lo logró. Muchos dicen que fue el impulsor de Perotti, pero en realidad no fue así, por lo menos oficialmente. Él sabía que Perotti era el recibidor de un sector que no iba a votar al kirchnerismo. Ni a él, ni a Bielsa. Un sector de peronistas tradicionales, de los hombres independientes, de los campos que aun se resisten a la política del gobierno nacional. Los votos de Rossi son del riñón propio kirchnerista santafesino. No tienen colaterales, no cobijan a los peronistas de centro derecha ni a los que si bien no quieren al progresismo socialista, tampoco votarían a Rossi. Perotti logro dividir al kirchnerismo y ese fue el motivo por el cual Agustín Rossi logró, con sus seguidores, quedarse con la candidatura. Ahora veamos. Los votos de Bielsa ¿estarán a disposición de Rossi?, ¿Los de Perotti irán a las urnas del Diputado Nacional? Para eso Rossi debería intentar por lo menos seducir a un sector que no es fundamentalista, que no cree que la política de Cristina sea la mejor. Tiene que pensar que existen otras opiniones y que eso no significa que no están de acuerdo con él, sino que tienen miradas disímiles. En definitiva si una persona opina de una manera diferente a lo que él piensa no es un enemigo, sino un individuo que piensa de otra manera. Deberán seducir no mandar, convencer no ordenar. En definitiva tiene la oportunidad de convertirse en un político de primera, trabajo toda su vida para eso. Desde muy de abajo y dejando de lado muchos principios, pero no lo hará desde la soberbia sino desde el convencimiento. Persuasión y la confianza. Ningún totalitarismo es positivo, siempre es negativo.No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino, trata de convencerlo que tu camino es el mejor. En cuanto a la ciudad de Rosario, el resultado fue el que muchos de nosotros preveíamos y es muy similar al resultado de la provincia en cuanto al Frente Progresista. Una candidata con muy poco grado de conocimiento e intención de votos. Sin embargo al lado del hombre que personalmente tiene más votos propios, Miguel Lifschitz, logró ganarle a quien según el ya era el candidato del Frente Progresista, el radical usandizanguista, Jorge del Rosario Boasso. Su perfil demagogo, soberbio y que se creía ser “Brad Pitt” demostró que la sociedad no quiere al soberbio. La madre Teresa de Calcuta decía:”La amargura y el orgullo son hermanos gemelos, el mal humor y la irritabilidad son sus inseparables acompañantes”. El socialismo a pesar de que los opositores querían hacer creer que la sociedad estaba cansada y que le iban a dar la espalda, ganó en casi todas las seccionales, menos en tres, que perdió por 2 a 5 puntos. El slogan, el mito de las dos ciudades quedó enterrado frente a los resultados que la candidata del Frente Progresista Mónica Fein logro en las selecciones primarias frente al “camaleón” candidato del Frente para la Victoria, Héctor Cavallero. Con este candidato difícilmente tenga posibilidades el Rossismo de quedarse con el triunfo en la ciudad de Rosario. Lo que le significaría un porcentaje importante para arrancar hacia el resto de la provincia. Como en otras oportunidades, Cavallero será el Mariscal de la Derrota nuevamente de un peronismo que no logra tener un candidato ganador propio. Este postulante prestado nunca alcanza el triunfo necesario para el justicialismo desde el año 1973.
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