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Sin embargo luchó, escribió y demostró que su vocación era la de ser escritor y fue allí donde salió su primer éxito literario “El alquimista”, un libro que rompió todos los récord de ventas y más aún pudo lograr mostrar al público del mundo que quería compartir vivencias propias con el resto de la humanidad.
Un político en cierta forma es un escritor, debe sentir lo que dice y entregar su vida a demostrarlo. Muchos tuvieron fracasos tras fracasos, hasta que la gente logró comprobar que era la persona indicada para gobernar y entonces el político logró su objetivo. Esto pasó, por nombrar un caso, con Raúl Alfonsín, que siempre perdió con su rival histórico de raza Ricardo Balbín. Sin embargo su insistencia y su vocación por la política le hicieron continuar buscando lo que se había propuesto y lo logró.
El mismo Coelho tiene frases que lo definen y sirven para reflexionar. Un ejemplo: “La valentía no es la ausencia de miedo, sino el no dejarse paralizar por él” Un político que quiere ganar una elección debe conocer cuáles son las necesidades que tiene para exponer ideas que lleguen al electorado. Para eso deben estudiar los problemas y las necesidades colectivas de la sociedad en su conjunto.
No sólo se necesita tener una oratoria verborrágica, sino saber llegar a la comunidad con hechos concretos, no palabras vacías sin contenidos. Hay que emplear un estilo sencillo, de frases simples, que entiendan todos no sólo los intelectuales. El pueblo quiere saber cómo solucionar sus problemas cotidianos de trabajo, de salud y de seguridad. No pretende un filósofo, sino un conductor político. No quiere escuchar frases de Aristóteles, Sócrates o de Hesíodo, sólo quiere escuchar que le aseguren un porvenir para todos y una mejor calidad de vida. Proyectos, planes de trabajo obras, en fin lo que hace a una sociedad productiva y con garantías para una retribución equitativa de la riqueza.
Cuando se construye una imagen política, se debe pensar no sólo en el envoltorio sino en el contenido. Sin éste es muy difícil que la gente compre sus proyectos. Un político no es sólo un producto publicitario, tiene que ser una figura convocante, con carisma suficiente para que las masas lo sigan hasta el final de su campaña.
No es fácil que un candidato tenga todos los componentes para llegar a ser un líder y luego un estadista. Muchos sólo hablan, otros piensan y no pueden hablar y la mayoría se manejan con denuncias estériles, que sólo construyen una visión negativa de lo que es la ciencia de la política.
“Las cosas suceden porque se desean y si uno se equivoca es porque hay errores inevitables”.
Hasta la próxima
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