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Juan Antonio Demasi tenía 57 años y su vida fue un precio demasiado escaso, por la Honda Scooter que le arrebataron. El cuerpo de Demasi aparecido en un zanjón seco lindero a la ruta provincial 34S. Una escena que dejaba el claro testimonio de una muerte que no tendría que haber sido.
Esta calle de tierra, sobre el margen norte del aliviador del arroyo Ludueña, el mismo que une a las localidades de Funes y Pérez, fue el testigo mudo de un brutal atraco. A Juan le sustrajeron la billetera, un anillo de oro, un reloj y la moto en la cual se trasladaba.
Demasi era dueño de una forrajería en la localidad de Funes y compraba parte de los insumos de su local en Soldini, una localidad a pocos kilómetros de allí. Pero ese jueves 3 de mayo sería fatal. Como tantos otros días cerró su negocio a las 13.30, se subió a su Scooter blanca con una calcomanía que decía “Jesús te amo” y salió para ir a comprar mercaderías. Su nuera, quien frente al mencionado local posee una propiedad con el hijo de Demasi, lo avistó precisamente en el momento que se iba.
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