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El llamado boom de Rosario -su crecimiento gracias a la bonanza económica debido especialmente a los saldos favorables de la balanza comercial sojera- tiene, quien lo duda, olor a cal. En efecto, la construcción es uno de los sectores que más ha crecido en los últimos dos años y el que más ha movilizado las inversiones realizadas en la ciudad.
Sus efectos positivos son muchos: incremento del número de empleos, revitalización de los sectores de servicios relacionados, y la revalorización del trabajo especializado, entre otros. “En el 2001 la ciudad estaba planchada. A lo sumo teníamos 1.000 obreros trabajando en forma efectiva pero las cosas cambiaron para bien. Hoy registramos alrededor de 12.000 trabajadores” expresaba, a fines del 2006, Hugo Astrada, secretario general de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA).
Nota completa Semanario ADN
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